Ricardo García Cárcel
Juan Pablo Fusi
Vidas españolas.
Razón biográfica de España (siglos
XVI-XX)
Taurus. Barcelona, 2026.
¿Ha
leído Javier Gomá Lanzón, teórico de la ejemplaridad en la vida pública, el
libro Vidas españolas, publicado en la colección de biografías que él
dirige bajo el patrocinio de la Fundación Juan March y de la Fundación Ramón
Areces? ¿Lo han leído quienes figuran como sus autores, los catedráticos
Ricardo García Cárcel y Juan Pablo Fusi? Lo que podemos afirmar con certeza es
que no ha tenido otra revisión que la del corrector automático y por eso una
cincuentena de los cuadros de Velázquez se conservan “en el Pardo” y Antonio
Machado publicó un libro que se titula Páginas escondidas.
Se trata, sin duda, de llamativas erratas,
pero resulta difícil considerar errata el que esas Páginas escondidas. o
sea, sus Páginas escogidas, se incluyan entre los libros que publicó en
los años veinte (son de 1917). Tampoco es una errata que se afirme que “el
marco cronológico de Galdós, tanto en las ‘novelas contemporáneas’ como en los Episodios
Nacionales” fueran los años 1868-1974. Podemos admitir que Juan Pablo Fusi
no haya leído novelas como El doctor Centeno o La de Bringas,
pero que ni siquiera tenga noticias de que la primera serie de los Episodios
trata de la Guerra de la Independencia resulta inverosímil.
Vidas españolas. Razón biográfica de España sale casi a error por página. “Las
obras de Fray Luis de León quedaron manuscritas hasta 1631”, leemos: las
“obras” no, solo sus poemas. “Lope se hizo sacerdote tras sufrir una crisis
existencial a los setenta y dos años”, pero eso “no le eximió de su vida sexual
habitual” (como murió a esa edad, suponemos que sería una vida sexual póstuma).
Jovellanos escribió su comedia El delincuente honrado en 1773, pero la
estrenó en Madrid en 1767. Y murió en Puerto de Vega, no en Navia, aunque
pertenezca al concejo de Navia, como Gijón pertenecía a la provincia de Oviedo
lo que no impide que resulte un disparate la siguiente frase: “En 1790, al caer
su amigo Francisco Cabarrús, él tuvo que marchar a Oviedo. Allí acabó su Informe
sobre espectáculos”. Seguir enumerando errores sería el cuento de nunca
acabar: Feijoo no escribió su Teatro crítico universal en 1720; Dolores Armijo, la amante de Larra, no
era “esposa del editor Manuel María Cambronero”; Emilia Pardo Bazán no financió
la revista Nuevo Espíritu Crítico ni José Lázaro Galdiano (a quien se le
llama Lázaro-Galdeano) fue el editor de La Revista Moderna, sino de la
revista La España Moderna. Gregorio Marañón no “presidió” la reunión
entre Alcalá Zamora y Romanones que supuso el fin del reinado de Alfonso XIII.
El curioso lector ya habrá
averiguado cuál es la razón de todos estos desaguisados (hay más, casi uno por
página, como dije antes, y el libro tiene cerca de quinientas) y, si es
profesor y ha tenido que corregir trabajos escolares, ya está familiarizado con ellos: son la señal de haber recurrido a la ayuda (y a algo más que la
simple ayuda) de la Inteligencia Artificial.
Hay
errores que proceden directamente de la Wikipedia, una de las fuentes de la IA,
pero las biografías que se pueden leer libremente en esa enciclopedia son por
lo general bastante más completas y bien informadas que las que encontramos en
este libro.
La concepción general del volumen es
otro mayúsculo disparate. Según el prefacio, “los dos prestigiosos y admirados
historiadores que asesoran la colección “han pintado más de cincuenta retratos
de actores sobresalientes de la España moderna y contemporánea”. Pero un
capítulo se titula “Retrato de grupo: El 98 esencial” y es un revoltillo, como
un mal trabajo escolar, de referencias a los autores que suelen agruparse en
esa generación. Lleno de errores para no variar, por cierto: Azorín no recibió
la República con escepticismo, sino con entusiasmo y Unamuno no pasó sus
últimos años “envejecido, enfermo, automarginado de la vida social y política”.
A
Unamuno, por cierto, además de en el retrato de grupo, lo volvemos encontrar en
un capitulo aparte, “Unamuno: Idea de
Bilbao”, que no tiene ningún sentido en
un libro en el que, según el ingenuo y confiado autor del prefacio, ha exigido
a sus autores “el despliegue de una maestría narrativa que solo está al alcance
de quienes, habiéndose dedicado por entero al estudio de una época de la
historia, son capaces de condensar la amplitud y riqueza de sus investigaciones
en una síntesis biográfica en la que su protagonista se hace vitalmente
inteligible”.
Baste un ejemplo de esa maestría
narrativa. Así se nos cuenta el final de Jovellanos: “Volvió finalmente a
Asturias en julio de 1811. En noviembre de este año murió en Navia. Se le
enterró en Gijón, aunque allí ha pasado por diversas tumbas (1811, 1842, 1936 y
1940)”. Ni un escolar de la ESO
redacta tan pedestremente (¡ese “aunque”, esa sucesión de fechas!). En
realidad, no redacta, resume un párrafo de la Wikipedia, que a su lado parece
un ejemplo de rigor y primor estilístico. El lector puede comprobarlo.
Otro ejemplo del mal uso de la
Wikipedia lo encontramos en el capítulo dedicado a María de Zayas, que amontona
nombres, como es habitual, pero que a la biografía de la escritora dedica
exactamente seis líneas. Y luego añade el siguiente párrafo: “En 2019, Rosa
Navarro publicó un estudio en el que sostenía que María de Zayas en realidad no
existió y que la autora era solo un heterónimo de Alonso Castillo Solórzano.
Esta hipótesis ha sido rechazada de plano por historiadores como José Manuel
Fradejas”.
En
este caso, voy a permitirme copiar entero el original para ver cómo el
plagiador (sea el catedrático o la IA) lo empeora, como suele hacer con todo lo
que toca: “En 2019 se publicó un estudio firmado por Rosa Navarro Durán, donde
afirma que la autora es solo un heterónimo de Alonso Castillo Solórzano. Esta
hipótesis, sin embargo, ha sido rechazada por otros investigadores, como José
Manuel Fradejas, a través de un análisis estilométrico concluyente de la obra
de la autora en comparación con textos de Castillo Solórzano”. Y en nota –cosa
que no hacen o el prestigioso catedrático o la IA, que tampoco incluye a José
Manuel Fradejas en la bibliografía-- nos remite a la fuente: una entrada de X
(entonces Twitter) en la que Fradejas, lingüista y experto en cetrería, nos
dice que María de Zayas “no parece que sea un heterónimo” tras “analizarlo con
varios parámetros (MFW) y mediadas (Delta Clasic)”. Todo muy sibilino: hace
falta algo más para descartar la hipótesis –aventurada, pero bien razonada-- de
Rosa Navarrro Durán.
No
entraremos en la caprichosa selección de estas Vidas españolas, que
terminan con Ángel Herrera Oria y Salvador de Madariaga y no incluyen a Azaña
ni a Lorca, ni en el hecho de que muchos capítulos sean colectivos, lo que
impide el adecuado tratamiento de las biografías, o se dediquen a comparar
trayectorias, como ocurre con Lope y Calderón. Estas decisiones (como la de
incluir muchas menciones femeninas) son sin duda de los autores, no de la IA,
al contrario que el resto del libro.
Comenzábamos
por preguntarnos si Javier Gomá Lanzón, autor del elogioso prefacio,
responsable de su publicación, habría leído Vidas españolas. Ninguna de
las dos respuestas posibles lo deja en muy buen lugar. Yo me inclino porque no
lo ha leído y me imagina su sorpresa cuando lo haga. Lamento ocasionarle ese
disgusto, pero no se puede predicar ejemplaridad y no dar trigo.


Es lamentable. Parece mentira que señores de esa talla accedan a prestar su nombre para vender trabajos carentes del rigor ineludible que se les supone. Una operación comercial más disfrazada de otra cosa.
ResponderEliminarUna mala operación comercial que desprestigia a los autores, a la editorial y a los patrocinadores.
ResponderEliminarSobre Juan Pablo Fusi: Leí Política obrera en el País Vasco para informarme de lo escribió Unamuno en La lucha de clases, también leí para ello a José Antonio Ereño Altuna, Unamuno y la lucha de clases 1898-1927. Y por descontado leí el periódico La lucha de clases (está en la red, aunque faltan ciertos números.). Todo esto lo hice para presentar una tesina. Puse desde entonces un guante en el fuego por Fusi porque erraba (a mi juicio) en temas con lo leído en Ereño y en el periódico. Aunque me abrió datos muy jugosos para 'conocer' la política obrera del País Vasco. Me sorprendió, por otra parte, cómo se mofó de Tuñón de Lara por no seguir cierta austeridad en dar ciertos datos. Y ahora lo hace él. ¡Pues vaya tela!
ResponderEliminarNo me lo explico. Fusi estuvo en la universidad de Murcia y tenía un gran prestigio. No entiendo que haya recurrido a la IA. Lo "del Pardo", ni mis alumnos/as de la ESO, jajaja...
ResponderEliminarPerplexity Pro: Búscame la fuente de dónde procede esta frase: Unamuno pasó sus últimos años “envejecido, enfermo, automarginado de la vida social y política”.
ResponderEliminarLa frase procede de un artículo del crítico e historiador Luis García Jambrina titulado “El último caso de Unamuno: apuntes para radiografía de 1936”, publicado en La Región (Ourense) en enero de 2026.
En ese texto se resume la imagen tópica de los últimos meses de Unamuno con la fórmula que citas —“envejecido, enfermo, automarginado de la vida social y política”—, formulación que otro artículo reciente rebate explícitamente citándola entrecomillada.
Martín, Gomá en Twitter a Julio Arrieta Sanz. " Borra el tuit, Julio. No sabes lo que dices. La reseña no es devastadora sino ridícula porque su autor es un pobre diablo".
ResponderEliminar"Compara al pobre diablo de la reseña —que conozco hace muchos años y es un hombre torturado- con la autoridad nacional de los dos autores. El pobre diablo encuentra tres erratas y el otro sale con lo de la ridícula devastación".
Decir, "pobre diablo" es suponerse estar por encima del bien y el mal. Sentirse superior. Es normal al estar entre los cincuenta intelectuales más influyentes; y sin recortes -presupuestario tajantes- como en el Bellas Artes.
ResponderEliminarMe lo pasé muy bien viendo en "su" fundación a Joachim Kühn. Y las conferencias de Elías Díaz y Javier Muguerza.
P.D.: Se columpian con lo de Unamuno. Lo mismo eso "vende" más.
Ya se que libro no pienso leer. Menuda precisión la de los autores.
ResponderEliminarMe parece, o mejor, me da la impresión (ya que estamos hablando de libros editados) que Javier Gomá -creo que es con acento- está estirando e hinchando demasiado el "masticable" y puede que le termine estallando en la cara. ¡Hay que ver la suerte que tienes! ¿Cuando han hablado de "Crisis de papel" en la prensa seria de Madrid?
ResponderEliminarQué poco te conoce el señor Gomá. ¡Mira que llamarte "pobre diablo"! Tu eres un diablo pequeño no un pobre diablo ni un diablo pobre. El que parece ser un pobre diablo, aunque disfrazado de director de la Fundación March, es él. Te llama además "hombre torturado". ¡Qué error más tonto! ¡Ningún narcisista en sus cabales se tortura a sí mismo!
Casi todos tus lectores y la práctica totalidad de tus amigos sabe bien que tú estás mucho más cerca de ser un hombre torturador que un hombre torturado.
Resulta imperdonable que haya tenido que enterarme de tu éxito por mi amiga, la estudiosa Noemí Montetes, y no por ti.
Por cierto Martín, ¿Crees tú que el señor Gomá habrá leído la edición que me hiciste para Renacimiento de "El último pirata del Mediterráneo", la maravillosa biografía novelada de Juan March que publicó en los años 30 Manuel D. Benavides? ¿o eres de la idea de que el señor Gomá, cuanto te llama diablo y torturado, se duele por su propio buen nombre y no por el buen nombre de don Juan March?
ResponderEliminarLeo mucho a Javier Gomá, a quien aprecio por su lucidez, pero aquí su argumento ad hominem es sorprendente e inaceptable.
ResponderEliminarJosé Mª Pérez
Jerez
Señores de Taurus: A mi juicio no hay que acometer denuncia por un error de "imprenta" por erratas que todo el mundo comete. Ni se trata de una mala interpretación de lo leído en los historiadores.
ResponderEliminarSon ustedes los que tendrían que haber puesto mayor énfasis y mayor atención en su trabajo.
Referente a la simplificación sobre la "vejez" de Unamuno hacen una interpretación en ocasiones más rígida y obsoleta que, vale, puede valer simplificando, pero es más complejo que lo que han escrito. Vean otras fuentes. Al historiador Georges Duby, le criticaban ver fuentes no "corrientes".
Por último: Estoy seguro que el señor Fusi - al que le tengo estima- no le pondrá recato a estrechar las plumas, perdón, las manos al señor José Luis.
P.D.: Si no lo denuncian prometo comprar dos ejemplares, ya he visto uno de Norberto Bobbio y éste, una vez lo corrijan en la segunda edición.
.
Que denuncien, que denuncien y digan tirando piedras contra su propio tejado.
ResponderEliminarLo escribí ayer. pero se me olvidó enviarlo:
ResponderEliminarJosé Luís, qué cosas pasan. Me acabo de enterar que los periódicos están hablando de tu reseña sobre "Vidas españolas", un libro de Taurus, gracias a su benemérito editor literario (?), Javier Gomá. El señor Gomá te hace una maravillosa publicidad. ¡Ya la quisiera yo para nuestro "Duelo al sol".
Las denuncias por cuestiones literarias son "pan bendito" para un autor o un editor. Incluso para un reseñista. A mí me hubiera encantado ir a la cárcel por amor a la obra de Chesterton. Pero no me pidieron cárcel -qué se le va a hacer- sino dinero...
ResponderEliminarEstupenda reseña.
ResponderEliminarLo que no puedo creerme ahora, con tanto error, es que Fusi diga que "la editorial hizo una corrección muy minuciosa". Por otra parte, creo que Gomá, reconoce que hay errores, y deduzco que los achaca a las prisas. Si hay tantas erratas, no puede haber sido tan minuciosa. Y tanto desprecio al "asturiano" me hace pensar que JLGM le ha hecho "pupa" de verdad. Lo de plantear una posible demanda (tampoco me creo que JLGM se invente lo que dice) y los insultos no queda muy "ejemplar", que digamos.
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