martes, 19 de mayo de 2026

Poética y confidencias

 Luis Alberto de Cuenca
En las canciones es verano siempre
(Arte poética 1971-2005)
Edición de Pablo Núñez Díaz y Rodrigo Olay Valdés
Reino de Cordelia. Madrid, 2026.

En una reciente entrevista, Constantico Bértolo ha afirmado algo que sorprenderá a muchos: “los escritores no escriben libros, sino textos; son los editores los que hacen los libros”. No se refiere, por supuesto, al editor como empresario que comercializa y financia el producto, sino a quien “limpia, fija y da esplendor” a los originales para que lleguen de la mejor manera a los lectores.

            Esta afirmación, también verdad cuando se trata de obras unitarias de escritores actuales, como novelas o libros de poemas, pero menos evidente, resulta incuestionable en el caso de los clásicos o de las antologías y misceláneas.

            Los editores de En las canciones es verano siempre, recopilación de escritos, de muy variada índole, en los que Luis Alberto de Cuenca habla de poesía y de su relación con los libros, Pablo Núñez Díaz y Rodrigo Olay Valdés, han realizado un trabajo modélico, como expertos investigadores que tienen además sensibilidad literaria, algo menos frecuente de lo que cabría esperar en quienes se ocupan de literatura en los departamentos universitarios.

            El de editor, como el de corrector, es un trabajo que tiende a ser invisible, tanto mejor cuanto menos se nota. Pablo Núñez y Rodrigo Olay quitan los andamios una vez terminada la obra: renuncian a darnos cuenta de los posibles cambios en el texto antes de la versión final (eso que algunos llaman “edición crítica” y consideran la cima del trabajo filológico) y llevan todas las precisas informaciones bibliográficas al epílogo. Los versos y las prosas de Luis Alberto de Cuenca quedan así limpios en la página, sin prescindibles pegotes eruditos. Al prólogo, también ejemplar en su brevedad y precisión, solo habría que ponerle mínimos reparos.

 Aunque se distingue entre las dos etapas de la obra poética de Luis Alberto de Cuenca, la farragosamente erudita de los comienzos y la “línea clara” iniciada en los ochenta, se señala que “hace tiempo que la crítica insiste en la unidad de fondo de ambos momentos”. No se nos aclara qué crítica es esa, puesto que no hay tal unidad, aparte de tratarse del mismo autor, sino nítido contraste: los primeros poemas, y las primeras poéticas, son solo una curiosidad de época (también “De y por Manuel Machado”, que se incluye y comenta en este volumen); es la segunda etapa la que convierte a Luis Alberto de Cuenca en uno de los poetas más influyentes de la poesía española contemporánea.

            El otro reparo tiene que ver con el final del prólogo: “Una lección se desprende, como colofón, del pensamiento poético de Luis Alberto de Cuenca, su personal y, sin embargo, muy transferible De consolatione Philosophiae (léase el poema así titulado incluido en Ala de cisne): “En las canciones es verano siempre”. Pero el verso que se cita, y que da título al libro, no pertenece a ese poema, como parece darse a entender sino a otro titulado “Verano eterno”: “Mientras el cuerpo aguante, / cantaremos canciones para olvidar el frío. / En las canciones es verano siempre”.

            Luis Alberto de Cuenca es el poeta editado, reeditado, antologado, comentado con más profusión. Juan José Lanz y Adrián J. Sáez encabezan la legión de jóvenes y veteranos investigadores que se ocupan de su obra, asediada y escudriñada desde todos los ángulos, e incluso cuenta con una editorial, Reino de Cordelia, especializada en publicarle todo de todas las maneras. Se corre el riesgo de la saturación. Si menos es más, más es menos, podría decirse completando el conocido dictum de Van der Rohe.

A pesar de ello, no todo es consabido en este volumen para el lector habitual de su obra. Sorprende, acá y allá, alguna confidencia autobiográfica. Si tardó en acercarse a Borges –afirma--, se debe a que entonces era “progre” y seleccionaba sus lecturas “entre los autores engagés, que es como decía Jean-Paul Sartre que tenían que ser los escritores, y yo a Sartre le hacía caso en todo, lo que acabó por convertir mi primera juventud en un infierno de abyecciones totalitarias”. Su pensamiento de esos años parece caricaturizarlo en el periodista “progre y propenso a la verborrea” que aparece en “Carta de un amigo de Sevilla”.

Luis Alberto de Cuenca no es un teórico de la literatura, sino un filólogo a la antigua usanza, que se dedica sobre todo a la fijación de los textos. Tampoco su crítica va más allá del fervoroso encomio. Uno de los capítulos más interesantes del libro es el titulado “La forja de un lector”, donde da cuenta de sus primeros entusiasmos, que ya alternaban los tebeos --a los que ha seguido siendo fiel-- con las obras completas de Shakespeare en la edición de Aguilar, que fue en sus comienzos su editorial preferida. También desde el principio la pasión por la literatura se acompañó amor al libro como objeto: “Nunca he sentido cariño, sino repulsión, hacia un libro zarandeado por usuarios negligentes, aunque estos tengan nombres ilustres y salgan reseñados en las enciclopedias”. Afortunadamente su afán coleccionista y conservacionista, no le lleva al extremo de ciertos bibliófilos que no leen sus libros por no estropearlos.

Alude Luis Alberto de Cuenca a un “manual de buenas maneras” que estudió en ingreso de bachillerato y que se titulaba El muchacho bien educado. Mucho de “muchacho bien educado” ha conservado Luis Alberto de Cuenca en su prosa y en su comportamiento personal. También en sus versos, pero menos. Por eso puede terminar un poema de amor en el que revolotea el cuervo de Poe con este verso: “Sé mi zorra, que yo seré tu cuervo”. Frase que, en el comentario, le parece “desafortunada por todos los conceptos”. El tono “chulesco e irrespetuoso” que reprocha al cuervo de “El pájaro negro” también asoma alguna vez en sus versos, tan formales con frecuencia, y eso los salva, junto a la proclividad a freudianas pesadillas y fantasías fetichistas, del academicismo y de la línea en ocasiones demasiado clara.  

           

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