martes, 25 de junio de 2013

Andrés Trapiello: Crónica familiar, malvados retratos y muchas cosas más

Miseria y compañía
Andrés Trapiello
Pre-Textos. Valencia, 2013
  
Familiar, en el doble sentido de la palabra, resulta la nueva entrega de los diarios que Andrés Trapiello viene publicando, primero cada año, después cada dos años, desde 1990, Tras tantos miles de páginas, familiar nos resulta su manera de entender el género del diario, que él quiere aproximar a una dilatada novela por entregas; estamos más que acostumbrados a sus X que velan los nombres propios, a sus paseos por el Rastro, a su retiro extremeño de Las Viñas, a sus bromas y veras sobre la vida literaria.
            Pero también son estos diarios, y muy especialmente Miseria y compañía, una crónica familiar en el más estricto sentido de la palabra. Su mujer, a la que denomina M., y sus hijos, R. y G., resultan protagonistas. Unos hijos ejemplares, una mujer modélica (a ratos nos recuerda a la Paola de las novelas de Donna Leon protagonizadas por el comisario Brunetti). Juntos hacen un viaje a Italia, visitando las villas de Palladio a la orilla del Brenta, y esas páginas viajeras constituyen uno de los capítulos más representativos del libro.
            Miseria y compañía es, entre otras muchas cosas, un libro de viajes, la mayor parte de ellos profesionales, debidos a una conferencia o la promoción de alguna novela del autor. El lector habitual sabe que en la crónica de estos viajes –a Munich, a Bruselas, a Milán–  no suele faltar la burla de los anfitriones ni tampoco impresionistas evocaciones que, a menudo, van más allá de la consabida postal turística.
            La guerra de guerrillas literarias se encuentra, como siempre bien representada, para malicioso regocijo de determinados lectores (quizá los mismos a los que aburre el exceso de rosadas intimidades familiares) y para irritación de otros. Reprocha Trapiello al autor de “cierto libro sobre el mundo de los editores del que forma parte” que elogie sus diarios sobre todo por sus “malvados retratos”.
            Esos “malvados retratos”, esas vengativas semblanzas, abundan en este tomo tanto como en los otros, pero su extensión se reduce. Aparte de Jorge Herralde (que no quiso publicar la primera entrega de los diarios), aparecen los habituales Gimferrer y Gil de Biedma, Carlos Castilla del Pino, Javier Marías (a través de La fiera literaria), Víctor de la Concha, Luis María Anson… En unos casos con sus iniciales, otras veces tras una X o sin indicar el nombre, pero siempre con los suficientes datos como para que puedan ser identificados (se habla, por ejemplo, del “cura relapso que ahora dirige la Academia”).
            Tiene razón Trapiello cuando se queja de que se reduzcan su diarios a esas llamativas, y con frecuencia injustas, “maldades”; abundan también las semblanzas de amigos y maestros (ejemplares resultan las páginas que este tomo dedica a Ramón Gaya, Muñoz Rojas, Rosa Chacel). Pero no la tiene cuando afirma que las personas a las que censura o caricaturiza aparecen “siempre como parte de una ficción, veladas por su X”. El nombre de los personajes de una novela no suele ocultarse; el que se oculta a veces en crónicas o reportajes, para evitar problemas, es el de las personas reales.
            Las incómodas y caprichosas X no convierten a estos diarios en ficción. Demuestran por ello más conocimiento de los géneros literarios los vecinos de Trujillo, cuando se quejan de ciertas alusiones malévolas, que el propio autor al defenderse con la peregrina razón de que lo que escribe es una “novela” (una novela de no ficción, en todo caso, aunque no falten las fantasiosas imaginaciones).
            “El hombre es un dios cuando sueña y un mendigo cuando reflexiona” afirmó Hölderlin. El Andrés Trapiello que teoriza –sobre los diarios o sobre cualquier otro asunto– resulta inferior al que se limita a hacer literatura, con frecuencia espléndida literatura, como ocurre con los intermedios líricos o aforísticos que separan los fragmentos más narrativos de sus diarios.
            Al lector de Miseria y compañía le sorprende encontrarse con una curiosa innovación tipográfica: “Tendría que estar prohibido ponerle a las calles el nombre de militares, de alcaldes, de aristócratas, de polític*s, de reyes y reinas, de obispos y de escritor*s”. En la solapa del volumen el autor la explica así: “L*s lectores de este libro hallarán también aquí esta estrella o asterisco manipulado, que hemos dado en considerar nueva vocal o vocal doble, tras haber descartado por diferentes razones el empleo de sucedáneos y equívocos, como la arroba o la xuá. El autor, tipógrafo aficionado, considera que el uso de un lenguaje inclusivo, no es ocioso ni mucho menos nocivo para la literatura escrita ni para la literatura en general. El hecho de que esta * sirva para lo escrito y no para lo hablado, no quiere decir sino que se contenta con ser leída, lo que no es poco trecho, en un camino tan largo aún”.
            ¿Y cómo puede “ser leída” esa “estrella o asterisco manipulado”?, le preguntaríamos al autor de pronto converso al feminismo linüístico. ¿”Ele”, “estrella”, “ese” lectores de este libro? ¿De “politic”, “estrella”, “ese”?
            El asterisco que propone Trapiello no es una “nueva vocal” o “vocal doble” sino una manera gráfica de representar a la vez a dos vocales, la “o” y la “a”, o la “e” y la “a”, cuando sirven para diferenciar masculino y femenino, pero la pronunciación no puede ser simultánea, por lo que de poco vale esa pintoresca abreviatura. Si rechazamos utilizar el masculino como género no marcado (que incluya al masculino y al femenino), podemos hacer lo que siempre se ha hecho cuando nos dirigimos a un auditorio mixto: decir “señoras y señores” (y no solo “señores”, que gramaticalmente –pero no socialmente– sería igualmente correcto).
            Recuento del año 2004, con su brutal atentado y sus elecciones y su boda principesca, crónica familiar y cuaderno de ejercicios de un escritor capaz de los más hondos lirismos, pero que no desdeña las trapacerías de la literatura comercial ni los enredos de los premios literarios, Miseria y compañía no defraudará ni a los partidarios ni a los detractores de Andrés Trapiello, cada vez más numerosos los primeros y no enteramente inmerecidos los segundos.

54 comentarios:

  1. Yo me compré en edición de bolsillo "La cosa en sí" para estrenarme con sus diarios. Ya llegaré a este.

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  2. Pues te esperan muchas horas de agradable lectura.

    JLGM

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  3. En el lenguaje oral el dobletismo o ibarretxismo (así llamado porque este político decía siempre “los vascos y las vascas”) es cacofónico y rompe la fluidez del lenguaje. No obstante, es llamativo que quienes critican esta forma de hablar suelen ser varones, más preocupados de la eufonía lingüística que de la paridad de géneros. Yo no soy partidaria del dobletismo en el lenguaje oral, pero creo que en el lenguaje escrito sería razonable, cada vez que se emplea una palabra en plural epicénico, añadir un asterisco para recalcarlo. Así, escribiríamos “Los ingenieros españoles* son bien valorados en el exterior”; o “La afluencia de lectores* a la feria del libro aumentó respecto año pasado año”. Apenas cuesta trabajo y es una pequeña contribución a la paridad de géneros.

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  4. lLa solución de aldonza me parece más razonable que la de Trapiello. ¿Donde habrá llegado esta cuestión cuando pasen uunos 50 años? Qué curioso: al escribir 50 me ha salido (me vuelve a salir) el cero con un punto dentro, y he caído en que esa podría ser una solución: cuando el másculino sea genérico, escribirlo con una 0 : L0s dueñ0s del mundo... En fin, por jugar.

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  5. Qué cosas sugieren Aldonza y el anónimo último. Ignoran que el lenguaje es fundamentalmente oral y que la escritura es transcripción de la lengua hablada (lo que se escribe debe poder ser leído en voz alta). Mucho mayor sentido lingüístico demuestran, no ya Ibarretxe, sino hasta las niñas de tres años de una guardería cercana a mi casa. Me cuentan que una maestra nueva (que sustituía a la habitual) dijo: "Niños, poneos de pie". Y las niñas permanecieron sentadas.
    Cómo se reirían de mí si yo en clase (unos quince alumnos, unas cuarenta alumnas) digo: "Vosotros vais a ser los hombres del mañana", en lugar de "los hombres y las mujeres del mañana".
    Dejémonos de puntitos o cagaditas de mosca. Empleemos el masculino como género no marcadado cuando nos parezca conveniente y no haya duda gracias al contexto, y usemos niños y niñas, españoles y españoles, ciudadanos y ciudadanos cuando nos parezca más adecuado. Tampoco supone tanto esfuerzo mencionar a las mujeres cuando nos dirigimos a una audiencia formada por hombres y mujeres. Es cuestión no solo de igualdad, también de cortesía. Y lo mismo vale para cualquier otro caso.
    ¡Aldonza, Aldonza, vaya idea que tienes de la cacofonía! Asturianos y asturianas te suena mal, pero "los ingeniores españoles asterisco son bien valorados en el exterior" te suena bien. Qué cosas.

    JLGM

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  6. Todos tenemos defectos y el Sr. García Martín tiene (al menos) uno, y no pequeño. No es capaz de opinar sin descalificar, sin mostrar que cualquier opinión que él no comparte es disparatada.

    En mi comentario decía que esa grafía es para escribir (lenguaje escrito), no para hablar ni para leer. Seguro que los niños* de la guardería leerían la frase sin decir “asterisco”, que por cierto es un símbolo que podría sustituirse por otro que se estimase conveniente para indicar que se usa el masculino inclusivo.

    Pero ¿para qué discutir?, si es sabido que nadie (ni Andrés Trapiello, ni el anterior Anónimo, ni nadie–nadie–nadie en este mundo) puede llevar razón si no piensa igual que el Sr. García Martín.

    Si el vanidoso fuera consciente del rechazo que genera, por su propia vanidad sería humilde.

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  7. Completamente de acuerdo en los de mis defectos. Y especialmente en el de defender con vehemencia y con razones lo que pienso.

    Aldonza Lorenzo, como persona, merece todos mis respetos. Su idea del asterisco, no me merece ninguna, se mire como se mire. Y lo razono:

    1/ ¿Qué interés tiene escribir signos que no representan fonemas ni tonemas ni pausas ni ninguna otra cosa? ¿Convertir nuestra escritura en una escritura ideográfica como la china?

    2/ El uso del masculino "inclusivo" (yo prefiero hablar de "género no marcado") ya viene indicado por el contexto, y si no es así, pues conviene precisarlo léxicamente para evitar confusiones.

    3/ El lenguaje es fundamentalmente oral. La escritura es una transcripción del lenguaje oral. Cierto que hay poesía de vanguardia que juega con la tipografía, que se entremezcla con la pintura, que debe ser vista a la vez que leída. Pero eso son casos particulares, usos artísticos, que no afectan a la escritura en general (como afectaría la propuesto del asteriscos).

    Yo tengo muchos defectos y a veces, como todo el mundo, digo alguna tontería. Pero no tengo el de enfadarme cuando alguien me demuestra que he dicho una tontería. En ese caso, siempre rectifico y además doy las gracias. Me gusta que me saquen de mis errores

    Nada me gustaría más ahora que rectificar y dar las gracias a mi amable comentarista por haberme sacado de mi error.

    Pero hace falta que me dé razones. Yo he dado las mías. Y añado otras para demostrar la inconsecuencia de las suyas: los niños de la guardería leerían la frase sin decir asterisco y sin entender a qué viene ese asterisco, como no lo entendería nadie a menos que se comenzara a enseñar en las escuelas (¡lo que tardaría en aprenderlo la gente de cierta edad!).
    ¿Y para qué ese esfuerzo? Pues solo para ahorrarnos escribir "las niñas" cuando queremos hablar también de las niñas (ahorraríamos solo escribirlo porque decirlo tendríamos que decirlo ya que el "asterisco", como la hache, no se pronuncia).
    ¡Con lo fácil que resulta decir (y escribir) "los niños y las niñas" (o al revés) cuando queremos referirnos a "los niños y las niñas"! Inténtelo, amiga Aldonza, ya verá como no supone tanto esfuerzo.

    JLGM

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  8. Éste es el art. 41 de la Constitución de Venezuela. No es broma. De verdad:

    "Solo los venezolanos y venezolanas por nacimiento y sin otra nacionalidad podrán ejercer los cargos de Presidente o Presidenta de la República, Vicepresidente Ejecutivo o Vicepresidenta Ejecutiva, Presidente o Presidenta y Vicepresidentes o Vicepresidentas de la Asamblea Nacional, magistrados o magistradas del Tribunal Supremo de Justicia, Presidente o Presidenta del Consejo Nacional Electoral, Procurador o Procuradora General de la República, Contralor o Contralora General de la República, Fiscal General de la República, Defensor o Defensora del Pueblo, Ministros o Ministras de los despachos relacionados con la seguridad de la Nación, finanzas, energía y minas, educación; Gobernadores o Gobernadoras y Alcaldes o Alcaldesas de los Estados y Municipios fronterizos y de aquellos contemplados en la Ley Orgánica de la Fuerza Armada Nacional.

    Para ejercer los cargos de diputados o diputadas a la Asamblea Nacional, Ministros o Ministras; Gobernadores o Gobernadoras y Alcaldes o Alcaldesas de Estados y Municipios no fronterizos, los venezolanos y venezolanas por naturalización deben tener domicilio con residencia ininterrumpida en Venezuela no menor de quince años y cumplir los requisitos de aptitud previstos en la ley."

    A esto nos lleva el dobletismo, el ibarretxismo.

    En el siguiente comentario (pues no cabe en éste), lo reproduzco con la grafía que algunos proponemos.

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  9. Solo los venezolanos* por nacimiento y sin otra nacionalidad podrán ejercer los cargos de Presidente* de la República, Vicepresidente Ejecutivo*, Presidente* y Vicepresidentes* de la Asamblea Nacional, magistrados* del Tribunal Supremo de Justicia, Presidente* del Consejo Nacional Electoral, Procurador* General de la República, Controlador* General de la República, Fiscal General de la República, Defensor* del Pueblo, Ministros* de los despachos relacionados con la seguridad de la Nación, finanzas, energía y minas, educación; Gobernadores* y Alcaldes* de los Estados y Municipios fronterizos y de aquellos contemplados en la Ley Orgánica de la Fuerza Armada Nacional.

    Para ejercer los cargos de diputados* a la Asamblea Nacional, Ministros*; Gobernadores* y Alcaldes* de Estados y Municipios no fronterizos, los venezolanos* por naturalización deben tener domicilio con residencia ininterrumpida en Venezuela no menor de quince años y cumplir los requisitos de aptitud previstos en la ley.

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  10. PREGUNTA PARA EL SR GARCÍA MARTÍN:

    ¿Cuál de los dos textos es más fluido, más ágil, más eufónico?

    (Pero claro, el Sr. García Martín nunca lo reconocerá, pues ya se sabe que para él lo importante no es razonar, sino llevar razón.)

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  11. ¿Y cómo se lee el segundo texto para resultar "más eufónico" (no puede haber eufonía sin fonía, esto es, sin sonido? Eso es lo fundamental. Que los asteriscos no hacen aparecer a la mitad del género humano que el uso del masculino oculta. Que al no leerse es lo mismo que si no estuvieran.
    Qué difícil reconocer que uno se ha equivocado. Si no queremos la primera versión, basta poner la segunda sin asteriscos. En español, la forma del masculino indica masculino o masculino y femenino según el contexto.
    Las razones históricas de esa norma lingüística se deben al papel subordinado que ha tenido la mujer en la historia. Para subrayar el cambio (y para ayudar al cambio) muchos prefieren, y yo con ellos, evitar en los posible ese masculino que abarca los dos géneros.
    Puede incurrirse a veces en excesos, sobre todo en ciertos textos normativos (como en la constitución de Venezuela) que tienen un valor simbólico. Pero más disonante es la redacción de cualquier texto legal.
    Si se trata de ahorrar espacio, se puede poner venezolanos/as. Pero el ahorro no lo es todo, especialmente cuando se trata de subrayar que las mujeres también existen y son protagonistas de la historia.
    Lo cierto es que cada vez nos suena peor utilizar el masculino para referirse a hombres y mujeres, especialmente cuando los tenemos delante.
    Pero yo no impondría la norma del desdoblamiento genérico. Dejaría que se siguiera el uso tradicional o el más respetuoso con la igualdad, según las preferencias de cada cual.
    El lenguaje cambia lentamente, se va adaptando a los nuevos usos sociales, no hay normas rígidas en muchos casos, los hablantes pueden optar.
    En resumen, que hay mucho de qué hablar sobre el asunto, pero lo de los asteriscos (¡por fin me atrevo a decir lo que pienso!) es una tontería, los proponga Aldonza Lorenzo o los aplique Andrés Trapiello.
    Y cómo me alegra no ser político y poder decir lo que pienso sin practicar la demagogia, y no ser vendedor de nada para no tener que aplicar la norma de que el cliente siempre tiene razón.

    JLGM

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  12. Pues como esto no es un combate de boxeo, creo que ya está todo dicho. Al menos por mi parte.

    Los otros lectores*, la mayoría de los cuales son sin duda más perspicaces que yo (y creo que también que el Sr. García Martín), extraerán sus propias conclusiones. Cada cual la suya. También se percatarán de que sólo una persona ha usado aquí la palabra "tontería".

    (Cuando Juan habla de Pedro, dice más de Juan que de Pedro.)

    No tengo interés en decir la última palabra, como los condenados a muerte, y es sabido que la última palabra no es generalmente la mejor.

    Señores co-lectores*: su turno.

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  13. Completamente de acuerdo. Ya los lectores tienen los suficientes datos para saber qué propuesta es una tontería (se trata de una palabra muy precisa y nada ofensiva porque no califica a las personas, sino a determinadas acciones, y que levante la mano quien no ha hecho o dicho alguna tontería, y sin necesidad de estar enamorado) y cuál no.

    JLGM

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  14. Bueno, bueno... ¡Qué polémica habéis armado a costa de un simple asterisco o estrella! Contento estará Andrés Trapiello. Seguro que entre tantas páginas habrá un montón de ellas más dignas de reseñar que esta en donde el escritor propone una opción (puro juego) un tanto estravagante para usar un asterisco a modo de doble vocal que diferencie masculino y femenino. No obstante, estoy de acuerdo con los argumentos expuestos por JLGM.

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  15. La mayoría de los escritores actuales son productos comerciales . Este hombre me recuerda a " La casa de la pradera " , el libro " ayer no más " me pareció que no aporta nada , no pude acabarlo . Escribe bien pero no se moja y se repite mucho . Claro que les hay peores que tambien ganan premios , el dinero es el dinero y no entiende de profesiones . Ahí estan Hirchs y Koon tepartiendose el mercado del arte actual .

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  16. Creo que el asterisco de Trapiello no es ni una solución nueva ni una verdadera solución. Ya existía la solución de la arroba (@) pero, como ha explicado JLGM, su ineficacia radica en que solo vale para lo escrito y no sabemos de qué modo leerlo.
    No creo que nadie vaya a seguir a Trapiello en esto.
    No me convence, tampoco, la solución de Aldonza Lorenzo, es una variante del asterisco de Trapiello, porque introducir el asterisco me parece horroroso para el lenguaje hablado.
    Pero tampoco creo que “el dobletismo” se vaya a imponer entre la gente –excepto con algunas excepciones- porque en el lenguaje hablado se busca la economía. El dobletismo no es de ahora, ya lleva años inventado y creo que no se impondrá porque haría el lenguaje farragoso.
    “Se va a informar a los padres y madres que los profesores y profesoras están a disposición de los alumnos y alumnas para resolver las dudas que tengan.” Nadie habla así, como no sea un nuevo director en sus primeros días. Luego aprende que lo políticamente correcto no es tan importante.
    Por muy injusto que resulte acordarse solo de los hombres cuando se habla mal de determinados grupos, no se oirá nunca, ni se oye hoy lo siguiente: Estamos hartos y hartas de banqueros y banqueras y de políticos y políticas. Son todos y todas unos ladrones y unas ladronas. Creo que es la economía la que se impone.
    Explico filosofía en un instituto y en lugar de decir “El hombre es libre” prefiero usar la expresión “ser humano”. Me resulta una solución sencilla y creo que es el único caso en el que no me siento cómodo usando “el hombre” para ambos sexos.
    En algunos centro se que se usa “el profesorado” y “el alumnado” para evitar el "dobletismo". Aunque no comprendo por qué “alumnado” (masculino) no hace invisibles a las mujeres y la palabra “alumnos” sí.
    Lo que no descarto que pueda pasar en el futuro es que comencemos a usar el femenino cuando haya una mayoría clara de mujeres. Creo que a veces ya sucede –medio en broma medio en serio- cuando la que habla es una mujer a un grupo enorme de mujeres salpicado de algunos varones.
    Creo que el debate social que ha habido en torno a esto ya ha servido para poner de manifiesto que la mujer ha sido históricamente discriminada y yo creí que ya había sido superado. Veo que no, pues me doy cuenta que hasta yo mismo quiero debatir aún.

    Para lo único que tengo solución es para lo de Ibarretxe: Euskadi será lo que quiera “la basca”.

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  17. Explico (trato de explicar) por qué "el alumnado" no hace invisible a las mujeres y "los alumnos" sí. Porque el problema solo se plantea cuando el género gramatical se corresponde con la diferencia de género (o de sexo) entre los seres humanos. El que la palabra "silla" sea del género gramatical femenino y la palabra "sillón" del masculino no indica otra cosa que el que concuerda con las formas femeninas o masculinas del adjetivo o del artículo.
    "El alumnado" no indica nada sobre el sexo de los individuos a los que se refiere; "los alumnos" y "las alumnas", sí.
    El lenguaje busca la economía, si, pero también gusta de la redundancia y de la expresividad y ya decía Umbral que "escribir es hacer pequeñas erosiones a la gramática", escribir y hablar con expresividad y gracia.
    Poco a poco cosas que antes sonaban bien, como "el origen del hombre" para indicar el origen de la humanidad, hoy no nos suenan tan bien.
    El dobletismo no solo está bien, sino que yo creo que se ha usado siempre (es casi obligatorio) cuando nos dirigimos a un auditorio: siempre se ha dicho "señoras y señores". Por eso usan mejor el lenguaje los políticos que dicen "madrileños y madrileñas" que los se refieren solo a los "madrileños" cuando se dirigen en un mitin al que asisten hombres y mujeres.
    En resumen: que lo mejor es no ser rígidos al respecto y que cada uno utilice el lenguaje según su sentido lingüístico y su sensibilidad social (y procure educar adecuadamente uno y otro).
    Y lo del asterisco, la arroba y demás no pasa de recurso gráfico que puede quedar bien en un cartel. Pretender incorporarlo al lenguaje escrito como norma general es una solemne tontería (y pido disculpas por decirlo tan claramente).

    JLGM

    JLGM

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  18. Me ha convencido enteramente.
    Es cierto que a veces el lenguaje sacrifica la economía en favor de otros valores.

    Estoy de acuerdo en que lo mejor es la flexibilidad, que cada uno use el dobletismo cuando lo crea oportuno (el señoras y señores era obligado desde antes de la polémica que nos ocupa) y que nadie se lo exija a quien no lo use.

    Por último, no me parece que usar la palabra tontería sea incorrecto en casos como este. No es ofensiva. Aldonza Lorenzo tendrá que reconocer que como insulto no puede ser más inocente. Nace también de un imperativo de la economía del lenguaje. Con ella todos entendemos a la primera y sin más circunloquios innecesarios lo que se quiere decir y creo que el tiempo terminará dando la razón a JLGM –en esa afirmación- convirtiendo la arroba o el asterisco en intentos frustrados de una época concreta de la historia del castellano.

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  19. ¿Se puede? En mi opinión nos habríamos ahorrado buena parte de todas estas disquisiciones si se hubiese reproducido el párrafo de la solapa de mi libro en la que se alude a la famosa vocal doble o inclusiva: se dice en esa solapa que no quiere uno ser normativo, y se propone un uso discrecional, sólo para lo escrito. Ya sé yo que no se puede pronunciar, como tampoco los emoticones, :) o :(. Punto. Nada más. Si alguien lee en el escrito de un varón "me fui ayer de juerga con mis amigos", nueve de cada diez lector*s entenderá que ese varón se fue de juerga con sus amigotes. Ahora, si lee "me fui de juerga con mis amig*s, sabrá, de forma cierta, que entre ellos había varones y mujeres. ¿Dónde está el problema? ¿Qué problema hay en dejar claro que había mujeres en ese grupo? En lo que a mí respecta no me voy a embarcar en ninguna cruzada esperantista para imponer en otros el uso de ese * (que podría ser cualquier otro signo o vocal de nueva creación: yo he descartado la @ o la xuá, una e invertida, por ambiguas). Yo seguiré usándolo cuando me parezca. Por cierto, en Miseria y compañía, un libro de cuatrocientas páginas, se usa trece o catorces veces. En fin, amig*s, pasad un buen día.

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  20. Así se habla, Sr. Trapiello. Sin descalificar opiniones. Asumiendo que uno puede estar equivocado*. «Le style, c'est l'homme» (et la femme). Qué gran ejemplo para quien yo me sé.

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  21. ¿Por qué AT empieza su intervención preguntando "¿Se puede?" si aquí todo el mundo puede?
    Marga

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  22. Pues aquí está de nuevo el que califica y descalifica, amiga Sandra. Nos pierde la buena educación. Las personas son respetables, las ocurrencias de cada uno lo son según las buenas razones que las apoyen.
    Dice mi admirado Andrés Trapiello que se habría evitado esta discusión si se hubiera reproducido la parte de su párrafo en la que afirma que no quiere ser normativo. No se habría evitado nada: su propuesta (normativa o no), es desacertada e inútil. Compara su "asterisco manipulado" con los emoticones. Debería entonces utilizarlo donde se usan los emoticones: en los mensajes telefónicos o de internet, no en la literatura impresa. Puede proponer que se generalicen a partir de ahora en toda clase de impresos para abreviar (los famosos "ola k ases" de los mensajes). Pero no creo que haya pensado en eso.
    Su ejemplo de la utilidad del "asterisco manipulado" es ciertamente peregrino (cómo me encanta calificar y descalificar, estimada Sandra Suárez). Dice que si alguien lee en el escrito de un varón "me fui de juerga con mis amigos", nueve de cada diez lectores entenderá que se fue de juerga con sus amigotes (y yo añado que muy probablemente acertarán), pero en cambio que si escribe "me fui de juerga con mis amig*s" sabrá de forma cierta que entre ellos "había varones y mujeres". ¿De forma cierta? Solo si el lector ha tenido antes la precaución de leer la solapa del último libro de Andrés Trapiello; en caso contrario, simplemente se sentirá incomodado por lo que pensará que es una errata.
    Lo que es perder el tiempo, amigo Andrés, no son estas disquisiciones, sino tratar de arreglar un problema del lenguaje que no existe (la lengua española es más sabia que académicos y arbitristas varios). Si un hablante quiere decir que se fue de fiesta con amigos y con amigas pues dice que se fue de fiesta "con amigos y con amigas", y si ya está claro que había amigos y amigas (porque se han mencionado antes) pues dice solo "con amigos" y todo el mundo lo entiende perfectamente de acuerdo con el buen uso del español.
    Afortunadamente, el admirable diario "Misería y compañía" solo resulta afeado por unos pocos casos de innovaciones asterísticas. Los experimentos con gaseosa, amigo Andrés. Deja emoticones y asteriscos para tus mensajes telefónicos (o las entradas de tu blog) y no nos estropees con ellos ni la lengua española ni la belleza tipográfica de la página.

    JLGM

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    1. Es viernes por la tarde, hace calor, no tengo demasiadas cosas que hacer ni ganas de hacerlas... En fin, podemos perder un poco el tiempo con el amigo GMartín. ¿La belleza de la página? ¿Qué es eso? Soy tipógrafo desde hace cuarenta años, pero seguramente tú me lo aclararás. Además, ¿quién ha dicho que los lunares afean?
      Cierto que el lenguaje escrito es espejo del habla, pero vamos dados si pensamos que los espejos no pueden reflejar cosas que no están en la realidad o que la escritura no tiene ninguna autonomía frente al habla. El * es un atajo como otro cualquiera, sumamente útil y práctico como todos los atajos. Y es verdad, la primera vez que alguien se encuentre un * pensará que es una errata, pero la segunda sospechará algo anómalo, y la tercera, a poco que sea igual de inteligente que tú, sabrá que es una vocal que incluye ambos géneros. Y como el ejemplito de los amigos no te convence, vamos con otros dos. En un periódico alguien informa que "se reunieron los miembros del Consejo de Administración de Unión Fenosa"; los lector*s, teniendo en cuenta que en los consejos de administración de las grandes empresas españolas apenas hay un 5% de mujeres, pensarán que se trata de varones. Pero es social y políticamente importante que se sepa que hay mujeres en los consejos de administración. La solución del asterisco, "los consejer*s", o "l*s miembros", me parece mejor solución que la de decir que se "reunieron los consejeros y una consejera" o "los miembros y la miembro" (y por favor, deja el miembro en paz; la palabra está elegida a propósito). Y el otro ejemplo, de una novela: "los sospecho*s del crimen..." anunciará a quien leyere que entre ell*s había, al menos, una mujer, sembrando así de más pistas, verdaderas o falsas, la trama. ¿ O será mejor leer "los sospechosos y sospechas del crimen"? Aunque entendería que a ti te pareciese más bella esta manera de decirlo, embelleciendo de paso la página.
      En fin, con un poco de suerte estarás en tu tertulia venérea (para los mal pensados: del latín "veneris", viernes) y no verás este mensaje hasta mañana, porque aunque no son muchas las cosas que tengo que hacer ni ganas de hacerlas, por hoy ya está bien de chauchau..

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    2. Corregir errata: Donde dice sospechas, debe decir sospechosas. Y por cierto, ni siquiera todas las erratas afean. Algunas incluso mejoran el original. "Si pierdo la memoria, qué pureza" es el hermoso verso de un poeta, acaso el único que escribió en su vida, mejorado por los duendes de la imprenta donde sólo se leía esta pequeña vulgaridad: "Si pierdo la memoria, qué pereza". Pues eso, qué pereza.

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  23. Esto parece agotado pero no es cierto lo que dice García Martín acerca de que la escritura responde (o debe responder) fielmente al lenguaje oral, pues en la escritura se ofrece siempre información adicional, pudiendo ponerse múltiples ejemplos:

    -Las haches, que están sólo por razones (generalmente) etimológicas.

    -Los acentos no fonéticos, para desambiguar palabras (se/sé; té/te; mí/mi/ tú/tu…);

    -Las mayúsculas, para expresar que es nombre propio y quizá también para desambiguar (Rosa –nombre de mujer-; rosa –flor-)

    -El uso de negritas y cursivas, para resaltar o destacar una parte del texto.

    Podrían ponerse más ejemplos.

    En esta línea, que en el lenguaje escrito se use un asterisco u otro símbolo para indicar que se usa el plural epicénico, no es un despropósito.

    (A menos que se adopte esta definición de “despropósito”: Todo aquello de lo que García Martín discrepa. Sinónimos: descabello, disparate, tontería.)

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    1. Así se habla, Sandra; quiero decir, así se escribe.

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  24. Lo cierto es que se ha impuesto una glosolalia pentecostalista que hace que el castellano sea considerado fuera de España como un muermo pedante que parece irritar a los jovenes hispanohablantes , lo que mola ahora es el español latino y el que no se adapte no será leido . Que cada cual escriba lo que le parezca pero hay lidiar con la realidad y aplaudir la originalidad y la abyección del idioma . Hay tantas cosas que la gente puede comprender que toca no ser claro con lo que escribes ya que como dijo Ramon Gomez de La Serna : lo peor de un loro no es que hable , sinó quiera hablar por telefono .

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  25. Estoy en la tertulia, Andrés y Sandra. Con mucha gente. Ya hablaremos, ya hablaremos... Me froto las manos.

    JLGM

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  26. RESPONSORIO A SAN ANTONIO

    Si buscas milagros, mira:
    Muerte y error desterrados,
    Miseria y demonio huidos,
    leprosos y enfermos sanos.
    El mar sosiega su ira,
    redímense encarcelados,
    miembros y bienes perdidos
    recobran mozos y ancianos.
    El peligro se retira,
    los pobres van remediados;
    cuéntenlo los socorridos,
    díganlo los paduanos.
    El mar sosiega su ira,
    redímense encarcelados,
    miembros y bienes perdidos
    recobran mozos y ancianos.
    V. Gloria al Padre, Gloria al Hijo,
    Gloria al Espíritu Santo.
    Ruega a Cristo por nosotros ,
    Antonio, protector santo,

    para que dignos así
    de sus promesas seamos. Amén.

    Va sin asteriscos, pero siempre es una opción que está ahí...

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  27. ¿Se admitirá la posibilidad de utilizar para el caso no sólo asteriscos, sino, para evitar discriminaciones, "asteriscos y asteriscas"? ¿O parecerá un puntito demasiado irónica? Si es así, que unos y otras me perdonen.

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  28. Sí. San Antonio o Astérix y Karabella.

    “Los experimentos con gaseosa, amigo Andrés”. Si buscas milagros, mira más arriba al amigo Andrés transmutado en simultáneos experimentos con gaseosa (fantástico), e inmediatamente, menguadas las sospechosas en sospechas (sus pechos que no mengüen, por favor).

    Los experimentos, sin gasolina; y si basta con desplazar una coma, tampoco hace falta gaseosa. La salud, con todos siempre.

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  29. O sea, que pueden ponerse comillas para expresar que una palabra o frase es reproducción literal, o que la palabra "pide permiso" para ser pronunciada (pues esos usos tienen las comillas), pero no puede -bajo ningún concepto- usarse un signo para aclarar que el plural es epicénico. Pues vamos bien...

    No digo yo que tenga que ser así por narices. Pero negarse en rotundo a que pueda plantearse no tiene mucho fundamento.

    ¡Esta lengua española y sus defectillos! (Todas las lenguas tienen defectos y Umberto Eco hablaba de que no hay ninguna lengua perfecta.) Leí que traducir al español las obras de Freud fue muy difícil (y en realidad todos sus libros están mal traducidos) porque tenemos la palabra "sueño", que designa cosas muy distintas: 1) ganas de dormir, 2) estado durmiente, y 3) percepción de sensaciones oníricas: tres significados muy distintos que en otros idiomas tienen una palabra para cada uno.

    Qué envidia del inglés, que tampoco es lengua perfecta, oye, pero dicen igual doctor y doctora, arquitecto y arquitecta, escritor y escritora...

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  30. Me pongo a contestar a Andrés y Sandra, agradeciéndoles que me permitan ejercer una vez más mi deporte favorito: sentar cátedra.
    En primer lugar, Sandra, tienes mucha razón al indicar que la escritura añade elementos que no están en el habla. Ya me referí yo a cierta poesía de vanguardia, a los caligramas, por ejemplo, al uso de la tipografía expresiva (en los comics, cuando alguien grita, a vecesmel texto se escribe en letras más grandes).
    Pero algunos de los ejemplos que citas no son adecuados. Los ejemplos de "acentos no fonéticos" no son tales. En todos los casos que citas se contraponen monosílabos tónicos y átonos. Se pronuncia de distinta manera "no sé nada" (lo ignoro todo) y "no se nada" (no se puede nadar), por eso se escriben de distinta manera. Y por eso existe el par "mí/mi" y en cambio "ti" va siempre sin tilde (aunque sea tónica), ya que, al contrario de lo que ocurre con "mi" no hay un "ti" átono.
    Los acentos --tildes-- que servían simplemente para distinguir palabras escritas y que no reflejaban nada de la pronunciación han desaparecido en la última reforma ortográfica: ya se escribe siempre "este", sea pronombre o adjetivo, y "solo", sea adjetivo o adverbio. En este último caso, como no ignoras, hubo muchas protestas (incluso de académicos como Javier Marías) porque decían que ya no íbamos a poder distinguir entre "un cafe solo", y no con leche, y "un café solo", no dos o tres. Como si los camareros no llevaran toda la vida distinguiéndolo sin necesidad de que los clientes le dibujaran en el aire la tilde a la palabra...
    La ortografía española, al contrario que la inglesa o la francesa, es bastante fonética, aunque no lo sea enteramente. La razón de ello es que la ortografía tiene mucho de herencia de otras época, resulta difícil de modificar, tiene que se aceptada por hablantes con distintos sistemas fonéticos (hay un español con el fonema "zeta" --permiteme indicarlo así-- y otro sin él).
    Pero todas las reformas de la ortografía --siempre complicadas, hay que llegar a muchos acuerdos-- tienden a acercarla al habla, a hacerla más simple.
    Y ahora voy con mi amigo Andrés, con mi admirado amigo Andrés, que no siempre --y que me perdonen sus incontables admiradores-- se muestra tan versado en el uso del pensamiento racional como en el del verso y de la prosa.
    Empecemos con el ejemplo "se reunieron los miembros del Consejo de Administración de Unión Fenosa" y su preocupación porque los lectores piensen que todos eran hombres cuando también podía haber mujeres. Pero esa noticia puede darse por la radio o por la televisión. ¿No le preocupa la ambigüedad en ese caso? ¿Por qué es necesario añadir para los lectores y no para los oyentes un signo que indicaría: ojo, que aunque digamos "miembros" también había algunas mujeres? ¿Son más distraídos los lectores que los oyentes?
    El lenguaje, querido Andrés, es fundamentalmente oral y el problema de la ocultación de la mitad de la humanidad con el uso del masculino como género no marcado se da principalmente en el lenguaje oral y porque se da en él se refleja en el lenguaje escrito.

    (continúa)

    JLGM

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  31. (continuación)

    Quienes no están de acuerdo con el uso actual proponen cambios en el lenguaje hablado, que luego se reflejan en lo escrito. Esa es la tendencia general. Otra cosa es que en el grafismo se empleen ciertos signos (como la arroba) que no pasan de una ocurrencia ocasional, una moda que no puede generalizarse y que no soluciona nada: podemos escribir niñ@s, pero tenemos que seguir diciendo "niños y niñas", sin queremos mencionar a las niñas y no dejarlas ocultas bajo el genérico "niños".
    Otro problema semejante se planteó cuando las mujeres comenzaron a ejercer profesiones hasta entonces exclusivas del hombre. ¿La juez o la jueza, la médico o la médica? Ambas formaciones del femenino son correctas en español y triunfará la que prefieran los hablantes (o coexistirán).
    Una misistra dijo "miembra" y se rieron de ella. Pero no es una formación descabellada y se usa en algunos lugares de América, aunque no está aceptada por la Academia. Eso no es problema: si la gente comienza a emplear ese femenino (útil y muy de acuerdo con el sistema de la lengua), acabará aceptándolo.
    Lo que no aceptará nunca --ni la Academia ni nadie con dos dedos de frente-- es la ocurrencia del asterisco. Que en ningún caso solucionaría el problema: porque no es de aplicación al habla (el sistema principal de la lengua) y --lo más importante-- porque sigue ocultando a las mujeres, alude a ellas no como lectoras, sospechosas, amantes, amas de casa, presidentas del gobierno, sino como algo a lo que se alude con un asterisco.
    Un ejemplo último para demostrar que lo del asterisco es una ocurrencia inútil. En algunas lenguas se distingue entre singular, plural y dual. En español, no. Y es una distinción que puede ser importante. De un imputado por corrupción decimos que tiene "coches", "pisos", pero no es lo mismo que tenga dos coches, uno para él y otro para su mujer, que el que tenga media docena, y lo mismo pasa con los pisos (tener una vivienda familiar y un apartamento en la sierra no es lo mismo que tener treinta propiedades inmobiliarias). ¿Por qué entonces no sustituir la "s" por un asterisco cuando se trata del dual?
    Lo dejo aquí, Sandra y Andrés, Andrés y Sandra. Podríamos pasarnos la vida entera poniendo ejemplos y contraejemplos. A fin de cuentas la cauística del lenguaje es infinita, por eso hay diccionarios de dudas y libros de estilo.
    Lo dejo aquí y que el curioso lector decida. Ya conoce las razones de unos y de otros.
    Pero no puedo resistirme a hacer una profecía: esa propuesta de utilizar el asterisco en las formas masculinas con valor genérico no la seguirá ni el propio Andrés Trapiello. Y a sus libros futuros --que no tardarán en llegar, por fortuna-- me remito.
    Y por cierto, Andrés, repasa un poco la fonética y la fonología del español: ese asterisco, se aplique o no, no puede ser considerado "una nueva vocal" ("vocal" tiene que ver con "voz", ya sabes).

    JLGM

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    1. En efecto, por eso en francés hay vocales mudas, porque allí las vocales no vienen de voz, sino de coz, ya que las puede soltar cualquiera, sin tener que pensar.
      Por lo que estoy viendo, las negativas para aceptar o usar el * en la escritura, son de varia índole, e implican causas diferentes, como quien tiene que echar mano de muchos argumentos, porque ninguno vale por sí solo.
      1. Están los que consideran que las cosas tal como estaban, estaban bien. La mayor parte de estos he visto que eran varones o instituciones, como la Academia, con mayoría masculina. Por otro lado, no sabía yo que lo que dijera la Academia de este o de cualquier asunto relacionado con el habla y la escritura tuviera la menor importancia. ¿Desde cuándo? Por lo demás debería preguntarse a las mujeres si les molesta el uso del *. Va a ser que no, barrunto.
      2. Jamás he dicho que el * solucionara todo el problema (habla y escritura), sino sólo medio (escritura). El otro medio habrá que dejarlo a la discreción de los discretos. Un ejemplo: las comillas. Nos las encontramos sólo en lo escrito. Cuando se lee en voz alta un texto en el que figuran, los lector*s suelen optar por: a/ interrumpir la lectura, cuando se abren y se cierran, y decir "comillas", b/ arañar el aire con sus dedos índice y corazón, sin detenerse en la lectura y c/ nada. Lo mismo sucede con negritas, cursivas, etc. La discreción, amigo José Luis, es fundamental para el buen gobierno de todo, principalmente de la cabeza propia. ¿Vamos a suprimir comillas, cursivas, negritas, versalitas, versales sólo porque no se pronuncien? Y algunas son insoslayables , por ejemplo: Dios y dios (pregúntese a JRJ).
      3. Nada me dices de qué sea eso de la "belleza de la página", a la que aludías con tantísima autoridad. Me quedo muy intrigado, francamente. Kant, como otros muchos en el siglo XVIII, creía que la belleza residía en el papel pintado y en los loros,. Anímate, hombre. Parafraseando a Kant, atrévete a decir.
      4. Sabes cuánto agradezco y valoro las cosas que vienes diciendo de los libros de uno desde hace casi cuarenta años. Nadie ha escrito tanto ni mejor de ellos (más o menos). Que yo seguiré usando el * es cosa que sé, no ya en los nuevos, sino en los antiguos, que se reediten. Y por eso también me atrevo a vaticinar algo: bastará que te encuentres en ellos un * para que dediques tres cuartas partes de la reseña a hablar de esa minucia, quien sabe si para no tener que hacerlo de lo que de verdad importa. Dicho esto, lo sabes muy bien, sin acritú.
      Te desea un buen sábado tu amigo A.
      NB. Y si leyeras en alto este correo al nutrido grupo de seguidores y discípulos que en este momento a buen seguro te confortan, ¿no es cierto que dirías "Andrés" y no "A punto"?)

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    2. Añadido. Por si alguien es incapaz de seguir el razonamiento del punto 2. Cuando alguien se encuentre el * en la palabra vasc*s, por ejemplo, podrá optar por a/ decir "vascos y vascas" siempre o de vez en cuando (discrecionalmente), b/ simular con el dedo en el aire un asterisco, c/ nada. Pero lo que nadie le podrá quitar a las mujeres en el * del texto escrito será esa mención explícita, mucho más discreta, desde luego, que el dobletismo o ibarretxismo o como hayan querido llamarlo.

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    3. Segundo añadido. Mi problema en esta clase de debates es que incluso yo me duermo, y anda uno poco atento. ¿Que en español no haya vocales mudas? ¿Y la u con la q y la g en ciertos casos? Por otro lado y por si alguien quiere cortar pelos en tres, con minucia no me refiero a la cuestión debatida, que me parece importante, y mucho, sino a que para mí, en mis escritos, el uso del * es tan normal como el de las otras vocales.

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  32. Al final será la comunidad de hablantes y escribientes quien decidirá. Pero no está mal que haya sugerencias, propuestas y debates.

    Recuerdo que cuando empezó a usarse el adjetivo "peatonal", Fernando Lázaro Carreter (que también era chinchorrero) montó en cólera e incluso le dedicó uno de sus famosos Dardos. Propuso emplear, para las calles en que no podían pasar vehículos, la expresión "Calles de solo andar" (Toma del frasco, Carrasco.) Y estuvo a punto de convencer al entonces alcalde de Madrid, Enrique Tierno Galván. Por fortuna aquello no prosperó y finalmente el propio Lázaro (que era persona intelectualmente honesta) terminó reconociendo que el equivocado era él. Hoy leemos "calle peatonal" y nos suena lo más normal del mundo.

    Pues igualmente es muy posible que acabe buscándose una solución (al menos en el lenguaje escrito) a este defectillo -sí, defectillo- del idioma español consistente en usar el masculino-plural para referirse a un conjunto de personas de ambos géneros.

    Y no me enrollo (ni me enroco) más.

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  33. Las vocales mudas del francés, amigo Andrés, son un residuo ortográfico (la ortografía siempre tan conservadora) de otras épocas de la lengua y las que tú llamas vocales mudas del español recursos ortográficos para representar fonemas que no existían en latín (como la letra "eñe"', en su origen una ene con una raya encima que indicaba duplicación) o residuos ortográficos.
    Conviene no confundir las vocales del español (que son solo cinco) con las letras que las representan (que son más de cinco: "i" e "y").
    Tú lo que propones no es una nueva vocal (un nuevo fonema), sino una nueva "letra" (llámemosla así para representar a alguna de las existentes). El problema es que esa nueva letra no se puede pronunciar. ¿Qué función cumple entonces ese nuevo artllugio? Pues, si te he entendido bien, el que cuando leemos que una persona le pregunta a otra "¿Cuántos hijos tienes?" sepamos que le pregunta también por las hijas.
    Pero vamos a ver, admirado Andrés, estimada Sandra, ¿vosotros creéis que algún hablante español no entiende que le pregunta por los hijos y las hijas cuando le hacen esa pregunta? ¿Creéis que alguien alguna vez, salvo como broma, ha respondido "ninguno" porque era padre de cinco hijas?
    Y gracias a los dos por permitirme ejercer de maestro de escuela, mi primera y nunca olvidada profesión.
    A Kant, querido Andrés, si te parece lo dejamos para otro día.

    JLGM

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  34. Lo mejor de porfiar contigo, JL, es que al final ya no sabe uno de qué se está hablando. Resumiendo: no hay norma, amigo, excepto la que dicte la discreción. ¿Que se sobrentienden ambos géneros , como en el ejemplo que pones de los hijos? Estupendo, se queda enmasculino. ¿Que es útil o necesario o conveniente subrayar la presencia de mujer o mujeres en una palabra masculina o epicena? Se recurre al * o el signo que se acuerde. ¿Dónde está el problema? ¿Por qué y a quién puede molestarle tanto? Manipulado, el *, no este que sale por defecto de nuestros teclados, es hasta discreto, en su caja.

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    1. Pues no sé tú, pero yo creo que los lectores saben de sobra de qué estamos hablando y las razones y sin razones de cada uno.
      Y en una cosa te doy por completo la razón: la ocurrencia del asterisco es tan innecesaria y tiene tan poco recorrido que resulta absurdo esforzarse en demostrar que no pasa de un ocasional capricho.
      Pero ya lo decía Baroja: la cuestión es pasar el rato sin adquirir compromisos serios.
      Y a mí me ha divertido recordar que las vocales son cinco, a e i o u, como cuando enseñaba a los niños a leer allá por 1972.
      Te prometo que ya te dejo de verdad la última palabra, si quieres hacer uso de ella.

      JLGM

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    2. jajajajja... muy bien dicho, Martín. A mí lo de los asteriscos me parece horroroso. Debe de ser la evolución natural del uso de las X en la escritura de @

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  35. Oyéndoles discutir no sabe uno si lo hacen:

    a) Por el gusto de escuchar el choque de sus espadas y de este modo sentirse en forma y en compañía del otro

    o

    b) Para hacerse sangre.

    Quiero pensar que se trata de lo primero. Si es lo segundo deseo que no se hagan mucho daño. Creo que el asterisco sirve de excusa para una cosa o para la otra.

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    1. En el caso de Trapiello, sin duda por lo primero, amable comentarista; en el mío, que soy de natural perverso, solo por el gusto de hacer sangre.

      JLGM

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    2. ¿Excusa el asunto del luminoso asterisco? Pues va pareciendo que sí. Es verdad que se "necesita" tener mucho de "sí mismo" para estar con el otro.

      Con frecuencia algunas polémicas terminan como el "Rosario de la aurora", y a la postre acaba estando un tanto oscuro el motivo de la oración.

      Encontramos algo de Elías Canetti que puede alumbrar en este trance. Es del "Libro de los muertos":

      DOMINGO, 15 de febrero de 1987

      ZEN

      "La yoidad potenciada y la noyoidad presentida".

      "Yo soy yo, pues yo soy yo. Este "yo soy yo" es considerado, con su triple autoenvenenamiento: odio, ceguera fundamental sobre sí mismo y codicia, lo más profundamente erróneo y la fuente misma de la desdicha del hombre".

      ¿Excesivo? Puede dar esa impresión, pero a veces, al igual que un movimiento reflejo, la evidencia se esconde como si de un espíritu diabólico se tratase...

      ¿Ley de supervivencia el duelo?

      Salud y buen día para todos.

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  36. Estoy con Andrés Trapiello cuando dice: "No me voy a embarcar en ninguna cruzada esperantista para imponer en otros el uso de ese *". Que cada uno haga o piense lo que quiera. Siempre nos preocupamos de lo que creemos que hacen mal los demás sin preocuparnos de lo que hacemos mal nosotros mismos, me digo yo para mí. Y es que como dijera Umbral: "La lengua, para ser de fuego, para vivir, más que compañera del Imperio debe resultar pregonera de la democracia. La lengua es democracia, la única democracia real que existe, el único bien repartido igualitariamente, eucarísticamente, de boca en boca. Las trojes del idioma están ahí para que cada cual tome lo que quiera o sepa". En fin, eso.

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  37. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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  38. Algún friki erudito y humorista del siglo XXII rescatará en un pantallazo la desopilante discusión online que sostuvieron dos escritores admirables e inteligentes del siglo pasado a propósito de una simple mota tipgráfica con el concurso de espontáneos partidarios de uno y del otro...Grandeza de la literatura verdadera -y de los pocos que se la toman tan en serio como el vivir- que a veces nos permite refrescarnos y reir con todas las ganas en estos remansos de agua viva y fresca...Yo me he divertido de lo lindo leyendo todo el historial de comentarios. Como lector gustoso y agradecido de todos los volúmenes de la novela en marcha de Trapiello -ya en serio-, lamento que la cosa se haya quedado solo en esta desorbitada riña de gatos a propósito de los dichosos asteriscos...Habría sido más interesante polemizar sobre lo "verosímil" y lo "real", sobre la posibilidad de que todo lo anotado en un tiempo pase a ser materia de ficción al revisarlo para su publicación (memoria deformante lo llamaba Cunqueiro, como virtud literaria), etc. Tantas cosas...Discupad mi intromisión en este entierro para el que nadie me dio vela, admirados A.T. y G.M...

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  39. Amigo Pablo Antón, tú tienes vela en este entierro y en cualquier lugar en que se hable de literatura. Como diarista, tú también tendrías mucho que decir al recpecto.

    JLGM

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  40. Te agradezco el brinde, Martín, aunque no sé el interés que podría tener la opinión de alguien que escribe para cuatro gatos cómplices. Si me preguntas mi opinión como lector, seguramente te diría que una virtud que admiro en los diarios es la de ser fieles al ritmo temporal en el que fueron escritos, el del instante o el día a día, que el lector pueda percibir ese ritmo, que casi es de la propia vida. La frescura -que si es verdadera no tiene el mismo significado de los alimentos perecederos, puede seguir igual de fresca, viva, cien o doscientos años, los que valga...- y esa inmediatez que ahora tienen los blogs, por ejemplo y hasta hace poco las páginas de los diarios...que se transmita al lector, con todos los trucos, recursos o capacidad fabuladora del autor, todo vale si se consigue eso. ¿Cumplen los diarios que máa admiramos con esas premisas ? No siempre. Uno lee los diarios de Torga y tiene la impresión de haber sentido respirar a un hombre desde que tiene uso de razón hasta su último aliento...luego hojea los originales, los múltiples borradores del diario, en la casa museo del escritor en Coimbra y cúanta obra de carpintería e ingeniería descubre...Piensa en Pla: "hay escritores de la imaginación...yo soy un escritor de la observación", en su manoseado Cuaderno Gris...¿con cuál quedarnos con el escrito en sus días o con ese otro libro que reelaboró Pla muchos años después".
    Leemos las maravillosas memorias de Jaroslav Seifert: "Toda la belleza del mundo" (memorias y diarios tienen en común además del obvio carácter autobiográfico el de la tentación inevitable del autor a modificar los hechos a su gusto...) y claro, después del deslumbramiento, lo primero que se le ocurre a un lector malintencionado es: "Este tipo habla de tanta gente, escritores, artistas, amigos...y ¡no habla nunca mal de nadie, no dice nunca nada negativo de ninguno de los citados! Uy, uy, uy...
    Vamos, siento no ser más riguroso o concreto...lo cierto es que el asunto da para largar bastante...De los diarios de Andrés Trapiello se les podrían poner las pegas que habitualmente tú les pones o tal vez otras, en miles de páginas, raro sería que no encontrásemos algo a nuestro disgusto como lectores...De lo único que no se le puede acusar al autor del "Salón de los pasos perdidos" es de hacer trampas...Bien se ha ocupado Trapiello de dejar bien claras sus reglas de juego (que se compartan o no, es otro cantar, esas son las que él propone y argumenta, razonada y coherentemente) para que nadie se llame a engaños...Sus X., sus iniciales -que no se suponen, ni se presuponen, se ganan o se merecen-, sus ajustes de cuentas (no sólo con tipos, con ciudades, con recuerdos, con errores, traiciones, pérdidas del propio recuento moral..), sus crónicas de la felicidad cotidiana, sus homenajes, sus relámpagos aforísticos...eso y mucho más que ni se espera va a encontar el lector fiel a esos diarios...Ninguno de éstos desconoce las reglas de juego propuestas por A.T., las acepta como se aceptan las reglas de juego que nos propone un amigo o la persona con quien compartimos una aventura erótica...
    Si son novela en marcha, novela de no ficción, diarios elaborados, a mi como lector que espera como las primeras nevadas del año nuevo cada nuevo tomo de esta aventura realmente cervantina, me da lo mismo...se lo agradezco al señor Trapiello, a quien no conozco de nada y luego puedo compartir o no las pegas que se le pongan a la nueva entrega, como parte del ritual...Y también las agradezco, porque a veces nos descubren los puntos flacos de un autor que admiramos y no por ello pierde la valoración de su obra, que en el caso que nos ocupa, por decirlo a lo Pla: es considerable...

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  41. Muy bien. Deberias convertir tu comentario en un artículo, amigo Pablo Antón.

    JLGM

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  42. Es un comentario informal...Habría que darle algo más de una mano...A ver...

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  43. Acabo de leer en otro blog una pregunta relativa a este asunto, que me parece de lo más interesante. Quienes defienden la necesidad de hablar de "hombres y mujeres" (no sólo "hombres" como genérico), "niños y niñas", "compañeros y compañeras", etcétera, no parecen sentir igual necesidad cuando se trata de términos peyorativos. ¿Por qué no, siguiendo esa lógica, "asesinos y asesinas", "ladrones y ladronas", "estafadores y estafadoras", etcétera? Que haberlas, haylas.

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  44. Quizá la explicación está en que uno se dirige con frecuencia a una audiencia formada por hombres y mujeres, niños y niñas, profesores y profesoras, pero no a otra formada por asesinos y asesinas, estafadores y estafadoras; y, en cualquier caso, hay que tener cuidado a la hora de emplear ciertos términos ofensivos, aunque sean verdaderos (sobre todo si son verdaderos).

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