jueves, 23 de julio de 2026

Relecturas: Cómo vivir

 

¿Qué queda de aquel Tzvetan Todorov que en torno a mayo del 68 abominaba de la historia de la literatura y se desinteresaba de la obras concretas para considerarlas solo como manifestación de una estructura abstracta, la única susceptible de estudio científico? Títulos como Elogio del individuo. Ensayo sobre la pintura flamenca del Renacimiento o Los aventureros del absoluto (Galaxia Gutenberg) nos muestran que sus intereses han variado hacia todo lo que antes abominaba, pero que sigue conservando lo principal: una deslumbrante inteligencia.

            La pregunta que da origen a Los aventureros del absoluto es la misma que encontramos en tantos manuales de autoayuda: ¿Cómo vivir? ¿Cómo conseguir una vida satisfactoria y plena? La respuesta está lejos de ofrecer fáciles recetas.

            El relato de otras vidas sirve a Todorov como motivo de reflexión. No se trata de vidas ejemplares en el sentido más común de la palabra. Ni Oscar Wilde, ni Rilke ni Marina Tsvietáieva pueden servir como modelo de felicidad. Son héroes imperfectos, pero por eso mismo “no incitan a la imitación o a la sumisión, sino al examen o a la interrogación”.

            Las vidas de los tres escritores resultan desoladoramente ejemplares. Los tres fueron “aventureros del absoluto” –de ahí el título del ensayo--, aspiraron a la perfección sin seguir caminos trillados y lo hicieron sin concesión alguna. Exploradores de lo extremo, “su experiencia, sin parecerse a la del común de los mortales, resulta esclarecedora para todos”.

            Aunque hable de escritores, Todorov no pretende hacer crítica literaria. Pero acaba haciéndola y formulando paradójicos juicios de valor.

            Oscar Wilde quiso poner su genio en la vida y su talento en la obra, pretendió hacer de su vida una obra de arte. Y lo consiguió: “Su existencia se va transformando poco a poco en una novela, y esta novela ha terminado por llegar a un círculo de lectores al menos tan extenso como el de sus escritos literarios”. No nos interesamos por Wilde porque sea el autor de Un marido ideal; nos interesamos por esa y otras obras porque son de Wilde. Su mejor obra es su propia vida y por eso valoramos más lo menos literario: “Sus cartas son fragmentos que permiten reconstruir el todo, réplicas de un inmenso diálogo novelesco. El enigma de su biografía resulta más fascinante que el que suele poner en escena con sus obras”.

            Rilke creía –también Cernuda-- que todo lo que beneficia al hombre perjudica al poeta, y al revés. Por eso cultivó sus desdichas, rechazó el amor que continuamente buscaba y conseguía, pagó por sus versos el precio de su vida y no le parecieron caros. Pero para Todorov hay algo de mayor valor: “La novela de Rilke, narrada cotidianamente en su correspondencia, no solo debe considerarse a la altura de sus poemas y sus prosas, sino que, incluso, alcanza un grado de emoción y de sensibilidad que no se encuentra en ningún otro lugar”. La paradoja de Rilke es la misma que la de Flaubert y otros escritores que desesperaron por conseguir una obra maestra y acabaron hallándola paradójicamente en las cartas que hablan de su incapacidad para crear. En el caso de Rilke, “constituyen una obra plenamente lograda, a través de la cual vida y creación dejan de oponerse para, al fin, alimentarse y protegerse mutuamente”.

            Lo mismo ocurre con Marina Tsvietáieva: “Se puede pensar que, como en el caso de Wilde y de Rilke, la parte más lograda de su obra es la que, en principio, no estaba destinada a formar parte de ella: sus cartas”.

            Del primer estructuralismo, que buscaba el análisis de la obra en sí, prescidiendo del autor, Todorov ha pasado a valorar en la literatura sobre todo lo que tiene de documento biográfico.

            Los aventureros de lo absoluto no responde a la pregunta de cómo vivir, pero nos cuenta de iluminadora y fascinante manera tres vidas ejemplares, tres grandes fracasos que finalmente se convierten en victorias. No responde a la pregunta fundamental, que quizá no tiene respuesta, pero casi a cada párrafo nos ofrece una reflexión incitadora, una intuición feliz.

17 comentarios:

  1. José Luis, ya que hablas de vidas ejemplares, di por favor algo de Zapatero. En estos momentos difíciles te necesita. Hace unas semanas nos confiaste que esperabas que no pudiera demostrarse nada de todo aquello en lo que se le imputaba. Piensa que si le das un buen consejo, lo mismo te hace caso.

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  2. “Para ti la blanca flor
    que antaño fue de Amadís
    con el aroma mejor
    del huerto de fray Luis”.

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  3. No, para ti, es lo mejor,
    la blanca flor de Amadís
    puesto que en blanco me dejas
    con tus versos, José Luis.

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  4. Yo mejoro a don Antonio,
    tú me estropeas a mí,
    en este asunto, Abelardo,
    no tengo más que decir.

    Y sin embargo te aclaro.
    lo de la flor de Amadís
    y la alusión a fray Luis,
    que nada tiene de raro.

    Fue el mejor caballero
    Amadís, y perseguido
    por siniestra inquisición
    el gran fray Luis de León.

    Y por eso te he traído
    sus nombres a colación
    cuando defenderle quiero
    del tormento a Zapatero.

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  5. Por mucho que le des la coba
    al "presunto", Zapatero
    no es un "fray Luis de León"
    sino, acaso, un "fray Escoba"
    al que ha agarrado la UCO
    de la manera más boba
    con la mano en el cajón.

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  6. No tienes más que decir
    y, sin embargo, "me aclaras..."
    Hay que ver qué cosas raras
    dices después de Fray Luis,
    de Amadís... de Zapatero.
    Muy bien, defiéndele, pero...
    esfuérzate, José Luis,
    ¡se te está viendo el plumero!

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  7. Porque amo la verdad
    más que a Platón y al demonio,
    os tengo que confesar:
    "Yo mejoro a don Antonio".

    Si oye al extremeño vate
    en su cielo el gran Machado,
    seguro que se dice: ¡Tate,
    me ha dejado acojonado!

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  8. Copio el poema de Antonio Machado:

    A FEDERICO DE ONÍS

    Para ti la roja flor
    que antaño fue flor de lis
    con el aroma mejor
    del huerto de fray Luis.

    Copio mi versión en respuesta a mi pertinaz comentarista que me pedía unas palabras de ánimo para un expresidente que no pasa por su mejor momento.

    A RODRÍGUEZ ZAPATERO

    Para ti la blanca flor
    que antaño fue de Amadís
    con el aroma mejor
    del huerto de fray Luis.

    En Machado no se entiende muy bien eso de que la roja flor (símbolo de la República del Frente Popular) antes fue la "flor de lis" símbolo de los borbones, y lo de fray Luis solo viene a cuento porque Federico de Onís, catedrático en Nueva York, había nacido en Salamanca.
    En mi versión, al vilipendiado expresidente, yo le considero un caballero ejemplar como Amadís con la blanca flor de la inocencia. Y la alusión a fray Luis tiene que ver con el juicio inquisitorial a que fue sometido el poeta (entonces se torturaba para conseguir declaraciones en contra suya, ahora, más civilizados, solo se recurre a la prisión provisional indefinida).

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  9. Creo que te apresuras en considerar que nuestro expresidente "no pasa por su mejor momento". ¿En qué sentido? Desde el punto de vista bancario y patrimonial nunca ha pasado por un momento mejor. Contamos con información contrastada y fehaciente. Lo que pasa es que tú (que en muchos asuntos, además de inocente, eres un inocente) no le das demasiada importancia a lo que podríamos llamar la "economía personal".

    ¡Pues vaya con tu Amadís,
    que en lo de entrar al talego,
    más que cerca está en un tris.

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  10. Qué precioso y preciso oxímoron ese de "prisión provisional indefinida". Has tenido un acierto. Pero no adelantes previsiones. Estoy al tanto de que tienes mucho predicamento en la judicatura. Lo mismo Calama te está escuchando y le das la idea.

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  11. José Luis, los grandes hombres son a menudo unos incomprendidos. Fíjate en Al Capone, al que la Justicia norteamericana no teniendo pruebas de peso para condenarle por mafioso y asesino, tuvo que recurrir, para meterle en la cárcel, como al final va a pasar con Zapatero, a no sé qué deudas con el fisco o errores en la declaración de impuestos (también eso mismo le está pasando a Zapatero, vaya casualidad. ¡Y luego habrá gente que diga que no cree que haya lawfare en la España de hoy! Como tú bien has dicho, estamos hoy peor que en los tiempos de Fray Luis de León ¡Vamos a terminar añorando a la Santa Inquisición!

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  12. Querido Abelardo, no confundas tus deseos con la realidad. Ya sé que a ti te gustaría ver a Zapatero arder en las penas del infierno (tiene tratos con Venezuela: ¡vade retro!), pero a quien, émulo de Al Capone, estuvieron a punto de pillarle por no pagar impuesto fue a un tal Juan Carlos del Borbón,. Sus abogados con la complicidad de la justicia española se apressuraron a sacarle del apuro y por ahí anda disfrutando de sus comisiones varias y regalitos de un millón de dólares (como mínimo).

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  13. Nada, un inciso: hoy en ochoislas.tumblr.com un extenso y célebre fragmento del poema Epipsychidion de Shelley... en endecasílabos pareados. Muchos lo anhelaron (Manent, Rupérez, Silva-Santisteban, Baeza, Lobarte...), pocos lo lograron (Manent, pero esta vez en catalán). Y ahora: ¡sigan ustedes animando el ruedo ibérico con su numerito del bombero torero!

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  14. José Luis, yo no tengo "deseos" relacionados con Zapatero. En el caso Zapatero (que es "un caso"), espero a los jueces. En lo de Juan Carlos estoy al 100% contigo. Por ahí no me vas a pillar. Por lo demás, tienes una forma muy rara de defender a un inocente, Zapatero, si lo que haces es compararle con un corrupto, Juan Carlos, que ha decepcionado a toda la sociedad española. Será que el diablo los cría y tú los juntas.

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    1. 1Qué horror, Abelardo, lo que hace la edad! Qué razón tienen todos los que me escriben en privado cuando me dicen que te comportas como el típico "trol" al que conviene bloquear.

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  15. Enrique Oliveros, ya he leído tu traducción. Me parece toda una hazaña, pero no sé yo si el esfuerzo vale la pena. Los pareados con rima consonante difícilmente suenan bien en español (en algún autorretrado de Manuel Machado en alguna epístola de Darío, siempre en alejandrinos, nunca en endecasílabos). Yo creo que por lo general es necesario prescindir de la rima si se quiere que la traducción de un poema siga siendo un poema y no una colección de ripios. Pero tu trabajo me parece admirable y te felicito por ello.

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  16. Gracias, yo he llegado a la misma conclusión, como lo expreso en mi comentario, aunque también juega en esto que nuestro oído ha perdido la costumbre; en el presente caso quedé satisfecho, porque lo ajustado del sentido y del discurso hace sobrellevar la consonancia. Mi método suele ser usar la asonancia, como una especie de tratteggio que sugiera la forma original, permitiendo mayor versatilidad y literalidad. Por otra parte me resisto a trasladar un poema formalista allanándolo y adaptándolo al gusto actual, y a la general alergia a la retórica. Así veo cómo los críticos alaban las traducciones de Micó por estar «exentas de retórica»: ¿Cómo va a ser tal cosa una virtud al trasladar a Ariosto o a Tasso? Por otro lado cuestiono la universal práctica de tirar del alejandrino castellano para traducir cualquier poeta europeo de la edad moderna, sea Shakespeare, Ronsard o Baudelaire... que a mi modo de ver es simple comodidad, y aún con el respiro de esas sílabas de más la mayoría no logra, o no quiere, ajustarse a la letra (quizá también responda esto a mi personal aversión por el alejandrino, que nunca he percibido como verso de arte mayor).

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